GRAPHIC DESIGNER TIPS | Pasos para diseñar un logotipo

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La creación de un logotipo puede parecer intimidante. Definitivamente, enfrentarse a un lienzo en blanco es algo a lo que los diseñadores gráficos estamos acostumbrados; no obstante, esto no lo hace más fácil. Un logotipo es más que el ícono y tipografía que permite reconocer a una marca; es el pilar de la identidad visual corporativa y el primer acercamiento de una empresa con sus clientes potenciales. A continuación, esbozo algunos pasos para crear un logotipo desde la perspectiva del diseñador gráfico, sin considerar la naturaleza de una marca.

  1. Conocer la marca:

Revisar el brief y conversar con el cliente sobre la marca es el primer paso. Es importante hacer las preguntas correctas que te permitan visualizar la identidad de la marca. Algunas preguntas pueden ser: ¿Qué emoción(es) busca comunicar el logotipo? ¿Cuál es la personalidad de la marca? ¿Cómo es el público objetivo? ¿Existe alguna historia de fundación asociada al core business de la empresa? ¿Hay algunos colores que se desea evitar? Asimismo, debes definir cómo será el proceso de trabajo con el cliente, como las reuniones con el cliente, entrega de avances y feedback.

  1. Explorar la competencia

Es recomendable analizar los logotipos de los competidores directos de la marca con el fin de identificar puntos en común que te permitan innovar y destacar. El análisis debe concebir las formas de los logotipos, acabados, tipografías y colores; teniendo en cuenta las sensaciones que transmiten.

  1. Ampliar el horizonte:

Al partir desde cero, las referencias resultan cruciales. Pero éstas no deben ser solo los logotipos de otras empresas –ya sean del rubro o no– sino ser de distintas manifestaciones artísticas: pinturas, esculturas, arquitectura, cine, cómic, anime, etc. Te recomiendo crear un banco de imágenes o imprimirlas para hacer un mural de inspiración. Recuerda que puedes encontrar inspiración en lugares que a primera vista te resulten impensables.

  1. Bocetar a mano:

Aunque muchos diseñadores se sentirán más cómodos haciendo bocetos en programas de diseño, recomiendo hacerlos a mano en primera instancia. Pues, de esta forma los harás más rápido y podrás “jugar” más cómodamente con distintas formas y versiones de logotipos. Además, si tienes en un bloqueo creativo en algún momento, puedes cambiar rápidamente de ambiente para despejarte. En esta etapa limítate a bocetar en blanco y negro, concentrándote en la forma del isotipo y alternativas de tipografía a grandes rasgos (por ejemplo, identificar si es en serif, sans serif, bold, etc.).

  1. Bocetar en programas de diseño:

Habiendo determinado las alternativas más afines a la marca en conversaciones con el cliente, es momento de “traducir” el boceto en digital. Es importante determinar el isotipo qué mejor represente a la marca según el concepto detrás de éste, pues será el pilar para elegir colores y tipografías. En esta etapa pueden surgir otras versiones de los logotipos pre-elegidos, que también puedes mostrar al cliente; sin embargo, si trabajas con un plazo de tiempo ajustado te recomiendo no exceder el límite de alternativas establecido previamente. Recuerda que luego harás más que también demandarán tiempo en coordinaciones y feedback.

  1. Hacer pruebas de tipografías:

Luego de haber definido el isotipo y esbozar formas de tipografías, debes decidir si crearás una propia tipografía o emplearás tipografías creadas con anterioridad. En conversaciones con el cliente, se debe determinar este punto, así como el tema legal aplicado a optar por la segunda opción. En caso el cliente solicite el uso de tipografías de autor o gratuitas, deberás hacer una revisión extensiva de las tipografías que más se acomoden a lo que deseas transmitir. En general, es importante optar por una tipografía sólida, legible y acorde con el rubro de la empresa. Asimismo, el interletrado debe abogar por estos atributos. En caso se emplee un lema o slogan, este no debe competir con el nombre de la marca sino contribuir a la unidad y equilibrio del diseño. Por último, es importante determinar una distancia adecuada en relación del isotipo y mantener las formas de las tipografías a fin de que complementen y destaquen las emociones que se pretenden evocar.

  1. Hacer pruebas de color:

La etapa final consiste en hacer las pruebas de color, para lo cual es necesario revisar la semiología del color. Cada color está asociado a una emoción en particular, por lo que según lo conversado por el cliente, debes optar por opciones que no sólo se vean armoniosas y estéticamente atractivas; sino que comuniquen lo que deseas transmitir. El color de la tipografía debe mantenerse sólido y no afectar su legibilidad. Puedes emplear colores complementarios para un mayor contraste. Recuerda que debes mantener el diseño simple y esto implica no utilizar muchos colores, entre dos y tres es lo recomendable. En caso haya más colores que deseas incluir, éstos pueden ser colores corporativos secundarios.

Bonus: Los MUST de un logotipo:

  • Impactante que se distinga de la competencia.
  • Fácil de recordar.
  • Atemporal o que perdure en el tiempo.
  • Legible y claro que permita apreciarse desde distintos ángulos y distancias.
  • Coherente con la imagen de marca y posibles líneas de producto en el futuro.
  • Que comunique la personalidad de la marca.
  • Que evoque las emociones buscadas.
  • Flexible para aplicarse en varias superficies, tamaños y versiones alternativas (por ejemplo, en blanco y negro).
  • Con un concepto sólido que lo respalde.

GRAPHIC DESIGNER TIPS: ¿Cómo manejar constantes correcciones en los diseños?

Diseño gráfico

Sin considerar cuánta experiencia tengas como diseñador(a) gráfico, siempre habrá algún cliente que solicite una interminable cantidad de modificaciones o correcciones. Es importante encontrar la mejor forma para manejar esta situación, pues puede convertirse en una desventaja al desarrollar tu relación con los clientes e incluso perjudicar futuros trabajos con los mismos. A continuación, te recomiendo algunos tips que puedes poner en práctica:

  1. Alejarse de la frustración

Ya sea modificaciones de diseño, diagramación o textos; no debemos caer en un sinfín de estrés y frustración. Es recomendable hacer una pausa, darte un respiro y luego proseguir con las correcciones. No pienses en los minutos que te tomas para para despejarte como tiempo muerto, ya que son necesarios para empezar a diseñar con mejor ánimo y a un ritmo más rápido.

  1. Pensar en el producto final

Esto es especialmente de gran ayuda si estás trabajando con clientes que cambian constantemente de opinión. Pensar en el diseño final te permitirá visualizar toda la culminación de tu trabajo y crear expectativas acerca de la satisfacción del cliente. Esto te incentivará a tener más paciencia con los cambios solicitados, incidiendo en la construcción de una relación positiva con el cliente e incluso duradera.

  1. Controlar tus reacciones

Es imprescindible mantener una relación profesional con el cliente y siempre hacer de las reuniones de coordinación un espacio libre para intercambiar opiniones. Por ejemplo, si el cliente solicita un cambio sustancial en una etapa avanzada del diseño, es crucial no ceder a las emociones y mantener la calma. Recuerda que tus reacciones afectan la forma en la que eres percibido en la empresa (si estás trabajando in house) o por el cliente (si estás trabajando como freelance). Especialmente si trabajas como freelance, mantener una relación positiva tiene gran repercusión en crear una relación duradera con el cliente.

  1. No mezclar lo personal con lo laboral

Para muchos es inevitable sentirse afectado por las constantes modificaciones, lo cual, puede repercutir en el clima laboral. Tienes que tener en cuenta que no todas las decisiones recaen en una sola persona, se requiere una mesa de discusión y múltiples revisiones. Evita hacer responsable de los cambios solicitados a quien te lo solicita y nunca proyectes tu frustración en ello (s). Recuerda que el cliente no tiene como meta afectarte emocionalmente sino lograr un buen producto final que se ajuste a sus requerimientos.

  1. Premiarte a ti mismo (a)

Para sopesar los momentos de estrés y frustración desencadenados por las interminables modificaciones en las piezas, puedes optar por un reforzamiento positivo en tus propias actitudes. Ya sea almorzando algo rico, yendo al cine luego del trabajo u organizando una repentina salida con amigos; premiarte a ti mismo (a) es la mejor opción para reconocer el esfuerzo que pusiste al proyecto y el manejo receptivo a los cambios solicitados. Además, ayuda a relajarte luego de una jornada de mucho estrés.

Otros consejos:

  • Haz del backup tu mejor amigo

Evitar reemplazar el archivo original con su versión en curvas, pues esto puede obligarte a rehacer los textos, lo cual, te retrasará en gran medida. Además, esto es un gran problema si no tienes en claro las tipografías que empleaste.

  • Fijar una máxima cantidad de correcciones por pieza gráfica

Esto es de gran ayuda si se tiene un deadline muy próximo. Cualquier pieza gráfica puede requerir gran cantidad de modificaciones solicitadas por el cliente, especialmente en el diseño de logotipos y en el desarrollo de identidad corporativa. Por ello, es importante fijar un número de correcciones que otorgue un respaldo a la inversión acordada y que no perjudiquen los plazos de entrega acordados.

  • Establecer un precedente de la cantidad de correcciones

Ya sea si estás trabajando como freelance o in house, es preciso contar con un registro de las correcciones o modificaciones solicitadas por escrito (mails o documentos impresos). De esta forma, tienes un respaldo en caso las modificaciones sobrepasen la cantidad fijada y si existen problemas en el sistema de coordinaciones de un departamento.

  • Revisar, revisar y revisar

Es mejor evitar que te indiquen correcciones que surjan de tus propios errores. Muchas veces, un error de tipeo se puede pasar a primera vista, por lo que es recomendable exportarlo en otro formato (como pdf) para darle una revisión al detalle.