ENSAYO | La cultura en el paradigma posmoderno latinoamericano

Como parte de la discusión sobre posmodernidad en América latina, existen aspectos que dificultan una mayor reflexión. En primera instancia, en cuanto este proceso se circunscribe a las distintas realidades latinoamericanas, lo cual exhibe una trama discontinua y fragmentada en tanto desfases en los procesos históricos, sociales y culturales, así como, en los antecedentes de modernidad (Richard, 1996, pág. 210).  A esto que las variables de cada región escapen a una matriz que clasifique los procesos de posmodernidad latinoamericana, a partir de la identificación de regularidades en la comparación de los contextos. En segunda instancia,  dado la complejidad de este fenómeno, los rasgos que lo conforman se encuentran diseminados entre los “numerosos campos del saber y áreas de la actividad humana” (Larraín, Posmodernismo e identidad latinoamericana, 1996, pág. 45).

Esta configuración dispersa ubica al posmodernismo en un terreno difuso colindante con el post- modernismo (Richard, 1996, pág. 210).  Este último está condicionado por la regularidad del “formato histórico de la modernidad” (Ibíd., pág. 214), ciñéndose a un proceso lineal: el carácter progresivo otorgado a los procesos históricos –denotado por el prefijo “post”-, por el cual, se desmantela la modernidad y se instaura la posmodernidad como culminación o superación del período precedente.

En este sentido, es posible hablar de un post-modernismo euro-dominante mas no latinoamericano, pues, dado el carácter fragmentario de las realidades regionales y la consiguiente imposibilidad de compararlas, el discurso posmoderno rompe con la linealidad o continuidad evolutiva. Además, la modernidad en América Latina “se presenta no sólo desigual sino también inconclusa” –donde no cabe un cierre definitivo o un “después de” -, representando más trabas la aproximación fidedigna de la posmodernidad en esta región (Ibíd., pág. 215).

A pesar de estos aspectos, es posible identificar rasgos dentro de una “síntesis abarcadora” de la posmodernidad, siendo los más importantes: la fractura de los ideales modernos, la valoración de la heterogeneidad cultural, la posibilidad de un amalgamiento histórico-cultural y el abandono de la certeza en aras de un pensamiento basado en la incertidumbre y la relatividad; articulados a partir de las reproducciones del proceso posmoderno europeo-dominante (Richard, 1996, pág. 211). En América Latina, la condición posmoderna supone una ruptura con los parámetros de la modernidad, propiciando no sólo un nuevo panorama económico, político y social; sino también un nuevo estado cultural, reconfigurado desde los sentidos y sentimientos en las esferas sociales de dicha coyuntura.

El presente ensayo busca explorar el ámbito cultural de la coyuntura latinoamericana posmoderna, explicando la reorganización de sus relaciones con el sistema cultural dominante y los reajustes necesarios para acceder a los mercados internacionales predominantes. Todo esto, a partir de la refutación  que percibe a la posmodernidad latinoamericana como mera reproducción del sistema cultural dominante.

El posmodernismo en América Latina supuso  la proyección de los sistemas culturales de los estados centrales, estampando la marca colonizadora. La transferencia cultural hizo difusas las distinciones, entre lo extranjero y lo nacional, entre lo ajeno y lo propio; lo cual,  alteró las sensibilidades e imaginarios sociales (Richard, 1996, pág. 212). “El posmodernismo ha surgido no sólo en el arte, la arquitectura, la literatura, la filosofía y las ciencias sociales, sino también ha sido definido como una nueva estructura de sentimientos, (…) una nueva manera de experimentar, interpretar y estar en el mundo que ha socavado los sentimientos modernistas[1]” (Larraín, 1996, pág. 45).

Es preciso constatar que la noción de cultura se forma desde dos aristas que le otorgan un carácter universalista y otro, específico. “Por un lado se entiende por cultura el arte y la vida intelectual, el discurso elaborado, articulado y riguroso, es decir, el cultivo de las facultades humanas y las expresiones más profundas del espíritu humano. En este sentido la cultura es universal. Por otro lado, por cultura se entienden los significados y los valores sedimentados en la gran diversidad de modos de vida cotidianos de la gente que van creando prácticas y costumbres diferentes y específicas.” (Larraín, Posmodernismo e identidad latinoamericana, 1996, pág. 47). En este sentido, los nuevos imaginarios y procesos sociales, constituidos a raíz de la posmodernidad, reformulan el estado de las culturas latinoamericanas.

En Latinoamérica persiste la percepción de la posmodernidad como un calco mimético de las tendencias euro-norteamericanas predominantes en una suerte de alienación consensuada en tanto posibilita el acceso a los mercados internacionales de información y bienes culturales, lo cual es interpretado como “presión extranjera”, por lo que los actores sociales lo perciben con cierto escepticismo, resistencia e incluso rechazo. Siguiendo esta premisa, la realidad posmoderna se articularía en disonancia con la europea-dominante a manera de traducciones periféricas precarias y fallidas, copiando el último dato promovido por los mercados de información y  de bienes culturales dominantes (Richard, 1996, pág. 212).

Sin embargo, esta consideración queda desmentida, en primer lugar, al “autorizar la traducción por simetría de experiencias” (Ibíd., pág. 213), no considerando la profunda diferencia entre las tramas latinoamericana y europea- norteamericana, así como, sus precedentes de modernidad. En segundo lugar, al  erigirse a partir del carácter secuencial  del paso de una fase finita a otra.  Puesto que “(…) la posmodernidad no es lo que linealmente le sigue a la modernidad (su nuevo y más reciente “fin”: su acabada ‘superación’) sino el pretexto coyuntural para su relectura” (Ibíd., pág. 215).  Esto hace referencia a cómo la modernidad se presenta desigual y ha quedado inconclusa en América latina, por lo que, su relectura constituye una herramienta importante para comprender su configuración y efectos desde las interacciones con la hegemonía; y sobre todo,  para profundizar en el cuestionamiento del paradigma de razón universal  de la modernidad euro-dominante (Ibíd., pág. 215).

La posmodernidad latinoamericana constituye, pues, más que una traducción o imitación del sistema cultural centralista, un amalgamiento de elementos tradicionales y modernos, donde se entrecruzan aspectos del pasado y presente; esto es, la fragmentación y recombinación de memorias históricas, según el modo de la discontinuidad (Ibíd., pág. 216). “Tradición y modernidad –en lengua posmoderna- dejan de contraponerse bajo el signo rupturista del antagonismo entre lo viejo (repetición) y lo nuevo (transformación): la posmodernidad desorganiza y reorganiza la proceualidad de las fases gracias a conexiones transversales que intercalan pasados y presentes en secuencias trastocadas por la operatoria cita histórica” (Ibíd., pág. 215).

En este sentido, el sistema cultural latinoamericano propicia un “collage” a partir de la incorporación y revalorización –reapropiación- de expresiones y signos indígenas, locales e internacionales. Lo cual, refleja “(…) un pensamiento que se mueve entre categorías binarias de lo propio y lo extranjero, lo importado y lo nacional (…)” (De Toro, 1999, pág. 58); así como, del pasado y presente. Por lo que calificarlo como “mera reproducción” o simulacros y máscaras que obedecen la perspectiva del centro no es preciso ni justo ni acertado (Ibíd., pág. 41).  Esto, por consiguiente, desmiente la perspectiva de la posmodernidad como “imitativa, alienación de la identidad, moda internacionalista que confirmaba carencia frente a la saturación europea y de los EE.UU” (Ibíd., pág. 41).

Por otra parte, dicho entrecruzamiento de tradiciones indígenas, elementos locales y extranjeros articula un “mestizaje interclasista”, generando formaciones híbridas en todos los estratos sociales; lo cual, incide en una “heterogeneidad cultural”[2] y conforma, incluso, una especie de  “posmodernismo avant la lettre” (Richard, 1996, pág. 216). Este último término –acuñado por José Joaquín Brunner- asocia el posmodernismo a la heterogeneidad, entendiendo a ésta como la participación segmentada y diferenciada en un mercado internacional de mensajes que conlleva a una verdadera implosión de sentidos consumidos-producidos-reproducidos y a la consiguiente desestructuración de representaciones colectivas (…) y otras manifestaciones. En América Latina, es el propio movimiento modernizador, o su motor, el mercado internacional, el que provoca y refuerza un incesante movimiento de heterogeneización. (Devés, 2004, pág. 94).

Tal aspecto sigue la lógica de la reorganización de las relaciones entre lo local y lo extranjero, fortaleciendo la apertura  a la posmodernidad. Lo cual, no incide en la desaparición de las tradiciones sino más bien en su reelaboración –y no sólo adaptación- y acceso a los mercados internacionales de bienes culturales. En este sentido, el prefijo “post” ya no supone un “después de” sino un “a partir de”, proponiendo la reinterpretación de las expresiones culturales euro-dominantes y su configuración en un entremezclamiento –y por ende, consolidación de la heterogeneidad cultural-  de expresiones propias y ajenas, sin perder la esencia de las tradiciones locales.[3] Esto lo apreciamos en el ámbito del arte con el neobarroco, donde la posmodernidad latinoamericana se traduce en un estado anímico y  expresivo.

Entonces, el postmodernismo latinoamericano avant la lettre devendría en un “mosaico” que redefine las relaciones centro-periferia en el sistema cultural posmoderno, constituyéndose como una vanguardia o “precursor de la novedad por haber anticipado el simulacro posmodernista desde las simulaciones (…)”  (Richard, 1996, pág. 219). Por lo que ya no pertenece a una “cultura de la reproducción” (Ibíd., pág. 218) con una condición de subalterna, abandonando toda herencia mimética colonial.

En conclusión, la posmodernidad en Latinoamérica supone, en el ámbito cultural, una restructuración de las relaciones con el sistema cultural europeo-norteamericano, la cual se traduce en una heterogeneidad cultural al entrecruzar signos locales, tradicionales e internacionales. En este sentido, la condición posmoderna se funda en los reajustes y reformulaciones de las expresiones culturales –en  una suerte de “collage”- que permiten el acceso a los mercados simbólicos y de información. Esto desmiente aquel carácter mimético que se le otorga a la posmodernidad en América latina, despojándola de su condición subordinada  para pasar a ser precursora de lo que se considera vanguardia en la cultura posmoderna.

Bibliografía

De Toro, A. (1999). La postcolonialidad en Latinoamérica en la era de la Globalización. ¿Cambio de paradigma en el pensamiento teórico- cultural latinoamericano? En A. De Toro, & F. De Toro, El debate de la postcolonialidad en Latinoamérica: una postmodernidad periférica o cambio de paradigma en el pensamiento latinoamericano (págs. 31-77). Madrid/ Frankfurt: Universitat Leipzig. Centro de Investigación Ibearomericana.
Devés, E. (2004). El pensamiento latinoamericano en el siglo XX. Entre la modernización y la identidad. Buenos Aires: Centro de Investigaciones Diego Barros Arana.
Follari, R. (2010). Reflexiones sobre posmodernidad, multiculturalismo y movimientos sociales enla Latinoamérica actual. Utopía y Praxis Latinoamericana. Revista Internacional de Filosofía Ibeoramericana y Teoría Social. N° 43., 53-67.
Larraín, J. (1996). Posmodernismo e identidad latinoamericana. Escritos, Revista del Cntro de Ciencias del Lenguaje. Núm. 13-14., 45-74.
Richard, N. (1996). Lationamérica y la posmodernidad. Escritos, Revista del Centro de Ciencias del Lenguaje. Núm. 13-14., 210-222.

Pie de páginas:

[1] Además, de conllevar a una serie de transformaciones “a nivel de cultura cotidiana, largamente expuestos en la obra de Lipovetsky (…): abandono de las grandes utopías históricas, retorno a la privacidad y lo íntimo, cuidado del cuerpo propio, neonarcisismo y tendencia a refugiarse en el placer personal, tolerancia, repulsa de toda moral rígida (…) costumbres cotidianas y sexuales (…) (Follari, 2010, pág. 54).  Dichos aspectos han “(…) modificado las modalidades de la moral y la convivencia cotidianas de manera que se trata de un horizonte de imaginario vital que se instaló con fuerza en aquella época (…)” (Ibíd., pág. 57).
[2] No se considera como heterogeneidad a “culturas diversas, etnias, clases, grupos o regiones, o que mera superposición de culturas” (Devés, 2004, pág. 94) sino más bien al “mestizaje de identidades; hibridismo de tradiciones; cruzamiento de lenguas” (Richard, 1996, pág. 216).
[3] Esto contradeciría aquella actitud de resentimiento y resistencia con la posmodernidad, asociado a un ajuste a los patrones o presiones euro-dominantes en tanto supone la reproducción de dichas tendencias.
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Comunicación y seguimiento: elementos claves en el Plan de Formación

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El plan de formación constituye uno de los activos más importantes para potenciar la competitividad de las empresas, pues tiene incidencias positivas en la retención de personal, desarrollo profesional, fidelización y consolidación de una marca empleadora. El avance tecnológico, la tendencia del outsourcing, empresa eco-friendly, e-commerce y los comportamientos de la fuerza laboral de los millenials; forman parte de la coyuntura actual que demanda nuevas competencias en los colaboradores y el ejercicio del rol estratégico del personal de Recursos Humanos.

Este plan comprende el análisis de las brechas formativas (que se actualizan en necesidades de capacitación), planificación, implantación y evaluación. Pereda y Berrocal (2012) conciben a la capacitación como un proceso sistemático orientado al desarrollo de competencias a través de acciones formativas. La eficacia y el impacto de la capacitación en el plan estratégico de la empresa radica en el diseño de acciones formativas según el siguiente esquema:

  • Definición de objetivos
  • Selección y organización de contenidos
  • Definición de estrategias de formación
  • Elaboración de cronograma
  • Diseño y elección de los criterios de evaluación

Es pues, un enfoque sistemático, basado en un diagnóstico global de la empresa, en el marco de sus objetivos estratégicos y orientado a los colaboradores con miras a la rentabilidad de la organización. Sin embargo, se aprecian dos elementos carentes: una estrategia comunicativa y líneas de ejecución. Los cuales, deben incorporar el seguimiento, el control del proceso, la revisión constante de las acciones (feedback) y  el análisis de imprevistos (Fernández, 1999).

  1. Comunicación del plan: supone la identificación previa de los formadores internos y externos, los participantes, la alta dirección y el personal de línea. La divulgación de información, captación y motivación son aspectos esenciales que brindan legitimidad a todo el plan de formación en tanto favorecen la confianza, transparencia y compromiso.
  2. Líneas de ejecución: atañen al seguimiento de las pautas diseñadas en el plan de formación, promoviendo la actualización de éste en base a la revisión constante de las necesidades formativas. Asimismo, Fernández (1999) recomienda realizar el feedback o retroalimentación y el análisis de imprevistos por etapas, garantizando la verificación de las condiciones que aseguren la eficacia en la implementación.

En conclusión, el diseño del plan de formación supone un esfuerzo conjunto, concebido a partir de la estrategia y cultura de la organización, así como, de un diagnóstico exhaustivo de las necesidades de capacitación. La calidad y el alcance de esta herramienta propone resultados sostenibles al corto y mediano plazo: a partir de un proceso sistemático y metódico, el retorno de inversión es tangible en un alto rendimiento, inherente a la motivación, clima laboral óptimo y creación de una lovemark para los colaboradores.

Fuentes: Pereda, S. y Berrocal, F. (2012). Gestión de la formación en las organizaciones. Madrid. Síntesis. Fernández M. (1999) Diccionario de Recursos Humanos, Organización y Dirección. Madrid.

RRHH | Reclutamiento 3.0

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Hagamos una breve revisión, el reclutamiento 1. 0 comprende publicar anuncios en medios de comunicación tradicionales (periódicos, radio y televisión) y el reclutamiento 2.0 supone el uso de herramientas online (portales de empleo, secciones de empleo en páginas corporativas, bolsas de trabajo online y un “incipiente” uso de redes sociales). En ambos casos, se mantiene la metodología tradicional de publicar anuncios que resulten atractivos para personas que estén buscando trabajo.

El reclutamiento 3.0 se orienta a construir comunidades comprometidas y transparentes, contar una historia, escuchar, discutir y fomentar un vínculo emocional.

Algunas consideraciones a tener en cuenta:

  • No todos están buscando trabajo activamente: puedes encontrar los candidatos más idóneos entre quienes ya se encuentran laborando.
  • Cualquier persona es un candidato potencial o embajador de una marca, incluso los clientes: los candidatos no son quienes voluntariamente se nominan como tales, no basta con esperar a que esto ocurra, se debe tomar una posición activa, reconociendo el potencial de las personas y haciendo una proposición que les resulte atractiva.
  • La marca empleadora es fundamental para el éxito en la atracción de talento: es importante tener en consideración una labor conjunta con Relaciones Públicas, ya que lo que la empresa comunica la es crítico para construir una marca empleadora a gran escala.
  • No se puede controlar lo que la gente dice de tu marca: a través de redes sociales, las personas se dirigen a una gran audiencia, por ello se requiere una acción por parte de Marketing y Relaciones públicas para relacionarse con las comunidades y mantener conversaciones.
  • Construir relaciones y comunidades es clave: uso de redes sociales no para re-direccionarlos a una página web o anuncios de empleo (una mímica del anuncio del reclutamiento 1.0), sino para crear una relación sostenida, ya sea que ésta devenga en la voluntad de trabajar en una empresa o en ser un embajador de una marca, involucrándose en la comunidad y participando en discusiones.

RRHH | La Disciplina de los Equipos – INFOGRAFÍA

Los equipos de trabajo son un componente vital para toda organización de hoy. Si son implementados de forma adecuada, ¡contribuyen sustancialmente!…Desde solucionar de forma rápida un problema del entorno laboral hasta innovar con un nuevo producto revolucionario.  Conoce una mirada alas características que todo equipo de trabajo exitoso debe tener, así como una breve tipología de los equipos de trabajo, planteada por Jon R. Karzenbach y Douglas K. Smith.

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SOCIAL MEDIA | 5 tips para manejar críticas en Facebook

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Toda comunidad de Facebook eventualmente enfrentará algún comentario negativo, queja o crítica. Manejar correctamente estas opiniones puede potenciar la imagen de una marca e incluso mejorarla. Por ello, es preciso tener en cuenta algunos consejos básicos, que resultan claves para evitar una crisis de reputación digital:

  1. Responder rápidamente: Escuchar a tus seguidores es crucial en toda comunidad de Facebook, pero ante una situación negativa debes escucharlos aún más y conversar con ellos. La falta o demora de respuesta puede ser interpretada por los usuarios como si la marca los estuviera ignorando; lo cual, puede exacerbar la situación. Recuerda que no hay nada más exasperante que presentar una queja y no obtener una respuesta inmediata, por lo que te recomiendo responder a una crítica dentro de las primeras 4 horas o cuanto mucho en el mismo día.
  1. No abusar de las “respuestas robot”: De acuerdo, entendemos que cada marca tiene un protocolo o manual para manejar comentarios negativos, pero no debes olvidar que estás hablando con una persona y que cada una tiene problemas distintos. Una respuesta por default–aunque correcta en tono- puede resultar vaga y repetitiva. Lo cual, en casos de reiteradas críticas, simplemente es otra forma de ignorar a tus seguidores. Como Community manager, debes entender el problema de tus seguidores y tratar de solucionarlos de la forma más proactiva No dudes en consultar con tu superior o cliente respecto a un problema en particular para de esta forma, encontrar la mejor respuesta que solucione el problema del usuario.
  1. Encontrar el tono adecuado: Una respuesta honesta, cordial y con respeto es lo ideal. A pesar de que los críticos empleen un lenguaje soez, debes dar un paso atrás y mostrar los valores de la marca que representas. Recuerda que NUNCA debes atacar a quienes critican ni amenazarlos, porque en última instancia estarás afectando a toda tu comunidad. Si la naturaleza de la marca que representas es más irreverente, ten cuidado al responder críticas de forma irónica, no debes confundirlos con los trolls.
  1. Reconocer el error y brindar soluciones: Ok, la empresa se equivocó ¿cuál es el siguiente paso? Aceptar la responsabilidad y brindar las disculpas respectivas no basta, como CM debes plantear soluciones de forma privada. Para ello, comunícate con tus superiores y tracen juntos un plan de acción. Esta es una oportunidad valiosa para extender la experiencia del cliente/seguidor con la marca y transformarla en positiva. No es extraño encontrar comentarios que feliciten el buen manejo de la marca con respecto a su problema y el interés que se mostró en encontrar una solución.
  1. No ocultar nada a tu comunidad: Evita borrar comentarios negativos y bloquear usuarios a toda costa. No hay nada más deshonesto con tu comunidad que en el momento en que más debas escucharlos no sólo los ignores sino que anules su voz por completo. Ocultar tus trapitos sucios sólo perjudicará tu reputación online, porque de alguna u otra forma tu comunidad se enterará de tus acciones (Por ejemplo, los usuarios pueden crear una página de Facebook contra tu marca que explique su problema). Sólo en contados casos, que vayan en contra de los Términos y Condiciones de la cuenta, es válido borrar comentarios e incluso bloquear usuarios, pero nunca como medida de gestión de críticas y quejas. Recuerda que una queja bien manejada puede ser capitalizada en favor de una reputación online positiva.

Bonus:

  • No dejar que los comentarios negativos te afecten emocionalmente. Es difícil manejar comentarios especialmente agresivos, pero recuerda que la persona que los escribió lo hizo pensando en el problema que tuvo con la marca y no en hacerte daño a ti. Ten en cuenta que la frustración y enojo puede transformar a una persona por completo.
  • Evitar responder impulsivamente. Tal vez suene cliché pero respirar profundamente y esperar unos segundos ayuda mucho para calmarte antes de responder a un comentario agresivo. Recuerda que representas a una marca en particular y debes ceñirte a los valores de ésta.
  • Siempre atender las críticas realizadas vía inbox. Las críticas realizadas a través de mensajes privados también ameritan ser manejadas de la mejor manera. Ten presente que muchos usuarios presentan su queja en primera instancia de forma privada para, en caso no se les brinde soluciones, hacerla pública.

GRAPHIC DESIGNER TIPS | Pasos para diseñar un logotipo

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La creación de un logotipo puede parecer intimidante. Definitivamente, enfrentarse a un lienzo en blanco es algo a lo que los diseñadores gráficos estamos acostumbrados; no obstante, esto no lo hace más fácil. Un logotipo es más que el ícono y tipografía que permite reconocer a una marca; es el pilar de la identidad visual corporativa y el primer acercamiento de una empresa con sus clientes potenciales. A continuación, esbozo algunos pasos para crear un logotipo desde la perspectiva del diseñador gráfico, sin considerar la naturaleza de una marca.

  1. Conocer la marca:

Revisar el brief y conversar con el cliente sobre la marca es el primer paso. Es importante hacer las preguntas correctas que te permitan visualizar la identidad de la marca. Algunas preguntas pueden ser: ¿Qué emoción(es) busca comunicar el logotipo? ¿Cuál es la personalidad de la marca? ¿Cómo es el público objetivo? ¿Existe alguna historia de fundación asociada al core business de la empresa? ¿Hay algunos colores que se desea evitar? Asimismo, debes definir cómo será el proceso de trabajo con el cliente, como las reuniones con el cliente, entrega de avances y feedback.

  1. Explorar la competencia

Es recomendable analizar los logotipos de los competidores directos de la marca con el fin de identificar puntos en común que te permitan innovar y destacar. El análisis debe concebir las formas de los logotipos, acabados, tipografías y colores; teniendo en cuenta las sensaciones que transmiten.

  1. Ampliar el horizonte:

Al partir desde cero, las referencias resultan cruciales. Pero éstas no deben ser solo los logotipos de otras empresas –ya sean del rubro o no– sino ser de distintas manifestaciones artísticas: pinturas, esculturas, arquitectura, cine, cómic, anime, etc. Te recomiendo crear un banco de imágenes o imprimirlas para hacer un mural de inspiración. Recuerda que puedes encontrar inspiración en lugares que a primera vista te resulten impensables.

  1. Bocetar a mano:

Aunque muchos diseñadores se sentirán más cómodos haciendo bocetos en programas de diseño, recomiendo hacerlos a mano en primera instancia. Pues, de esta forma los harás más rápido y podrás “jugar” más cómodamente con distintas formas y versiones de logotipos. Además, si tienes en un bloqueo creativo en algún momento, puedes cambiar rápidamente de ambiente para despejarte. En esta etapa limítate a bocetar en blanco y negro, concentrándote en la forma del isotipo y alternativas de tipografía a grandes rasgos (por ejemplo, identificar si es en serif, sans serif, bold, etc.).

  1. Bocetar en programas de diseño:

Habiendo determinado las alternativas más afines a la marca en conversaciones con el cliente, es momento de “traducir” el boceto en digital. Es importante determinar el isotipo qué mejor represente a la marca según el concepto detrás de éste, pues será el pilar para elegir colores y tipografías. En esta etapa pueden surgir otras versiones de los logotipos pre-elegidos, que también puedes mostrar al cliente; sin embargo, si trabajas con un plazo de tiempo ajustado te recomiendo no exceder el límite de alternativas establecido previamente. Recuerda que luego harás más que también demandarán tiempo en coordinaciones y feedback.

  1. Hacer pruebas de tipografías:

Luego de haber definido el isotipo y esbozar formas de tipografías, debes decidir si crearás una propia tipografía o emplearás tipografías creadas con anterioridad. En conversaciones con el cliente, se debe determinar este punto, así como el tema legal aplicado a optar por la segunda opción. En caso el cliente solicite el uso de tipografías de autor o gratuitas, deberás hacer una revisión extensiva de las tipografías que más se acomoden a lo que deseas transmitir. En general, es importante optar por una tipografía sólida, legible y acorde con el rubro de la empresa. Asimismo, el interletrado debe abogar por estos atributos. En caso se emplee un lema o slogan, este no debe competir con el nombre de la marca sino contribuir a la unidad y equilibrio del diseño. Por último, es importante determinar una distancia adecuada en relación del isotipo y mantener las formas de las tipografías a fin de que complementen y destaquen las emociones que se pretenden evocar.

  1. Hacer pruebas de color:

La etapa final consiste en hacer las pruebas de color, para lo cual es necesario revisar la semiología del color. Cada color está asociado a una emoción en particular, por lo que según lo conversado por el cliente, debes optar por opciones que no sólo se vean armoniosas y estéticamente atractivas; sino que comuniquen lo que deseas transmitir. El color de la tipografía debe mantenerse sólido y no afectar su legibilidad. Puedes emplear colores complementarios para un mayor contraste. Recuerda que debes mantener el diseño simple y esto implica no utilizar muchos colores, entre dos y tres es lo recomendable. En caso haya más colores que deseas incluir, éstos pueden ser colores corporativos secundarios.

Bonus: Los MUST de un logotipo:

  • Impactante que se distinga de la competencia.
  • Fácil de recordar.
  • Atemporal o que perdure en el tiempo.
  • Legible y claro que permita apreciarse desde distintos ángulos y distancias.
  • Coherente con la imagen de marca y posibles líneas de producto en el futuro.
  • Que comunique la personalidad de la marca.
  • Que evoque las emociones buscadas.
  • Flexible para aplicarse en varias superficies, tamaños y versiones alternativas (por ejemplo, en blanco y negro).
  • Con un concepto sólido que lo respalde.

SOCIAL MEDIA | ¿Cómo el real-time marketing puede potenciar tu marca?

Real-time marketing

El real-time marketing  es una forma de capitalizar los acontecimientos coyunturales relevantes para crear contenidos que aporten valor a la conversación con tu audiencia. Básicamente, consiste en proporcionar el mensaje correcto a la audiencia correcta en el momento correcto.

Para crear contenido basado en real-time marketing, considera que no debe ser sobre el evento en sí sino sobre las conversaciones que ocurren entorno a éste. Por ejemplo, si el evento coyuntural es la entrega de los Premios Óscar, el suceso a capitalizar podría ser una parte del discurso de un ganador o la reacción sorpresiva de sus colegas. De esta forma, estarías compartiendo una experiencia con tu audiencia y formando parte de las conversaciones orgánicas generadas.

Alpha

Alpha aprovechó el anuncio del cambio de nombre de Google a Alphabet. Fuente: http://www.mercadonegro.pe/

¿Cómo debe ser el contenido basado en real-time marketing?

Debe ser un contenido de calidad, relevante y oportuno para no sólo llamar la atención momentáneamente sino potenciar el engagement al largo plazo. Para ello, es importante realizar monitoreos de las conversaciones de tu audiencia, buscando reconocer trending topics y conocer cuál es el sentimiento compartido en torno a éstos.

La Curacao

La Curacao aprovechó la pésima animación en el quinto capítulo de Dragon Ball Súper y elaboró una publicación que cuenta con más de 15,000 likes. Fuente: http://www.mercadonegro.pe/

Es importante tener en cuenta que debes actuar rápido para llegar a los usuarios, pues la audiencia que se conecta con una tendencia suele disolverse rápidamente. Si conectas con ellos en el momento perfecto, perdurará tu reputación como una marca que es actual, relevante y que entiende a su audiencia. En este sentido, potencia el engagement a largo plazo y forma parte de aquello a lo que su audiencia le importa de forma orgánica y auténtica, ganando credibilidad en el proceso.

QUÉ TAL MEEEE IRÁ EN MI EXAMEEEN???

Sin parar también optó por crear contenido basado en un reto que se viralizó rápidamente, el Desafío de Charlie.


Recomendaciones para crear contenido basado en real-time marketing [1]:  

  1. Elaborar un calendario de eventos relevantes para tomarlos como guía.
  2. Monitorear conversaciones en redes sociales para identificar tendencias claves entre tu audiencia. Recuerda que una historia puede ser viral y volverse obsoleta en un mismo día, por lo que este aspecto es crucial para lograr un buen timming al crear contenido.
  3. Preparar una colección de diseños –imágenes, logos, headers, etc– listos para ser usados al presentarse la oportunidad correcta. Ten en cuenta que esto también ayuda al mantener la unidad de la línea gráfica.
  4. No capitalizar algún evento negativo o tragedia y estar atento a los fails que puedan surgir en las redes sociales.
  5. No olvides que el contenido basado en real-time marketing debe ser relevante a tu audiencia y también, consistente y auténtico a tu marca.

[1] (Hootsuite, 2014)